Hablar de Innovación Social y del Emprendimiento Social está de moda. Se habla de ella aunque muy pocos la practican, o si lo hacen, no se sienten parte de esta gran rueda de oportunidades. Resulta fácil hablar de Innovación Social y del Emprendimiento Social, mientras que tangibilizarlo se antoja complicado. Porque para que llegue a buen término es necesario comprender no solamente los procesos y las oportunidades existentes, sino que se debe ubicar dentro de un entorno (territorio y/o colectivo) muy concreto.

A priori se puede argüir que la Innovación Social supone para Málaga y Andalucía una oportunidad para dar una respuesta integral y estructurada ante estos desafíos, aprovechando sus palancas de apoyo para generar crecimiento económico/empleo, y consolidar una posición de vanguardia que permita a nuestro territorio mantener en el futuro un elevado nivel de bienestar y un compromiso social profundo con el mundo. Pero la realidad se muestra mucho más compleja.

Un escenario donde proliferan las necesidades no cubiertas por el Estado y/o los mecanismos del mercado, y simultáneamente un receso en los procesos innovadores y del emprendimiento al no disponer de los recursos suficientes para su desarrollo.

Los retos a los que se enfrentan las economías hoy son, cada vez más, de índole social, cuestionando el modelo tradicional de crecimiento basado en la innovación tecnológica

Actualmente no se espera que las demandas colectivas sean asistidas por un mercado de carácter dominante.

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Aparecen “otras” maneras de emprender, y “otras” maneras de innovar, basadas en hechos de que las demandas sociales no siempre mercantiles y que los deseos de transformar nuestras formas de vida no se limitan a consumir nuevos productos o servicios.

Por lo tanto, la importancia de la innovación social se basa en el concepto de resiliencia de los sistemas sociales (emergen capacidades que permiten enfrentar los problemas complejos con alternativas novedosas, y es ahí donde la innovación social se debe mostrar protagonista).

La innovación social se relaciona directamente con otras formas de innovación, especialmente con la innovación tecnológica, con determinados factores organizativos, como el aprendizaje organizativo o adquisición de conocimientos por parte del personal de la organización, y con las opciones o alternativas estratégicas como las alianzas estratégicas o estrategias de cooperación.

En la creación y desarrollo de empresas se crean empresas de carácter social y local, que introducen la innovación con una sólida base social.

La inclusión estratégica de la Innovación Social en los procesos productivos no debe ser objeto de moda temporal para guiar el desarrollo de un territorio (en este caso de la provincia de Málaga), sino que se debe incluir en una planificación a largo plazo, dotada de una metodología coherente que apoye los procesos a nivel de las organizaciones y a nivel del ecosistema territorial.

Aquí podemos apoyarnos en la metodología de la RIS3, en la cual se establece la priorización estratégica basada en la evidencia y, más concretamente, en un análisis que tenga en cuenta la especialización económica, la especialización en I+D, las tendencias globales (de tecnología y de mercado), la presencia en las cadenas internacionales de valor, las iniciativas de clúster y el historial y el potencial de colaboración de los agentes (tanto desde el punto de vista intersectorial como desde el punto de vista intrasectorial). Esta metodología, en el caso de Andalucía y, por tanto también de Málaga, apunta claramente al nicho de innovación social (y el emprendimiento como máximo exponente en el mercado).

Captura de pantalla 2016-02-05 a las 11.19.26Con reciente crisis económica la innovación social ha ganado peso entre los policymakers profesionales y académicos, como respuesta a problemas que, desde el mercado y el sector público, no se han podido solucionar (crisis económica, desempleo, pobreza, cambio climático, exclusión social, falta de desarrollo personal, etc.)

Las innovaciones en el campo social a menudo surgen en condiciones adversas, en entornos en los que el mercado no ha ofrecido alternativas ni el sector público ha respondido a las necesidades y reclamos de la población. Por este motivo, muchas veces, su puesta en práctica encuentra obstáculos al intentar trascender el ámbito local en que se originan o multiplicar el número de beneficiarios.

En este momento se puede afirmar que existen, en la provincia de Málaga, muchas innovaciones que transforman los campos sociales en áreas tales como la salud, la educación, la generación de ingresos y la atención de la juventud, colectivos en riesgo de exclusión o iniciativas sostenibles del medio ambiente.

La innovación social ha pasado por las tres etapas que Shopenhauer identificó para cualquier nueva “verdad”:

“Primero, es ridiculizada. En segundo lugar, provoca una violenta oposición. Por último, se acepta como evidente por sí misma”

Cuando se habla del nuevo paradigma de la innovación social hay que revisar conceptos básicos como “innovación” y “entorno/sistema/necesidad social”. Sería obligado hablar de innovación en general como paso previo para referirnos a la innovación social.

El concepto innovación social se ha tratado en las ciencias sociales de manera amplia y con resultados dispares, ya sea bajo la influencia de enfoques económicos (Mulgan, 2007), manageriales (Phills, Deiglmeier & Miller, 2008), socio-ecológicos (Westley & Antadze, 2010) o como elemento central a la hora de analizar los procesos de gobernanza y desarrollo territorial (SINGOCOM, 2005).

Al hacer una reflexión histórica sobre el concepto encontramos que el término innovación social fue discutido en las publicaciones de reconocidos autores tales como Peter Drucker y Michael Young (fundador de la Open University, y decenas de otras organizaciones) en la década de los años correspondientes a 1960 (Gavron, 1995). 

Sin embargo, la innovación social no se ha tratado como tal más que a partir del año 2000, siendo el resultado de una confluencia de factores: la globalización, el cambio en la sociedad, la economía, la cultura y las limitaciones de las innovaciones tecnológicas a la hora de resolver problemas cotidianos. Todo ello se ha alimentado por la reciente crisis, lo cual lleva a proponer la recuperación a través de la innovación social.

Se sabe poco sobre innovación social en comparación con la gran cantidad de investigaciones en el campo de la innovación empresarial y científica.

Captura de pantalla 2016-02-05 a las 11.46.31Los resultados de la innovación social se encuentran a nuestro alrededor (viveros de barrio, líneas de ayuda telefónica, grupos de autoayuda, microcréditos y cooperativas de consumidores, etc.)

Se trata de un concepto multidimensional que no cuenta con una sola definición, se puede decir que la concepción más establecida sobre la innovación social hace referencia a procesos sociales y prácticas cooperativas con marcado carácter de servicio público que mejoran o hacen más eficientes anteriores soluciones a problemas o demandas sociales.

La innovación social va a ser expresada bajo la lógica schumpeteriana por la que un sujeto económico (emprendedor) diseña, produce y conduce al mercado nuevas ideas, servicios o procesos inaugurando un nuevo paradigma económico (innovación). Algunas definiciones considerarán “social” a esta innovación, siempre que sus beneficios recaigan de manera acentuada sobre el conjunto de la sociedad más que sobre los intereses particulares del emprendedor.

Multan (2007): “Servicios y actividades innovadoras que están motivadas por el objetivo de satisfacer una necesidad social y que se desarrollan y difunden predominantemente a través de organizaciones cuyo principal propósito es social”.

Murray, Mulgan y Caulier (2011): Innovación Social parte de lo acontecido en el mercado actual e implica la adopción de las ideas del sector social basándose en la colaboración, la cooperación, las redes basadas en la confianza, la participación del usuario en el diseño de servicios.

Murray, Mulgan y Caulier (2011): la innovación social no se refiere a un sector determinado de la economía, sino a la innovación en la creación de productos y resultados sociales, independientemente de dónde nacen.

Para concebir un hecho como innovación social han de concurrir dos premisas: que sea innovador y que impacte sobre la capa social. Lo decisivo se encuentra en la utilización efectiva y continuada o, en términos más generales, la apropiación social, que siempre se manifiesta en el uso. Los usuarios son fuentes de innovación, y en particular de innovación social, precisamente porque utilizan las innovaciones en su vida cotidiana.

Captura de pantalla 2016-02-05 a las 11.51.21En la innovación social los usuarios/personas o colectivos sociales son a la vez fuente y objeto (sin prejuicio alguno a que tomen rol activo de sujetos/emprendedores) de los procesos innovadores.

Conlleva un cambio en el papel de los ciudadanos y organizaciones respecto a la innovación. Es participativa y tiene el potencial de amplificar la capacidad de actuación de la sociedad en el futuro. Los ciudadanos en su conjunto pueden jugar muchos roles en el marco de las innovaciones sociales. Pueden ser promotores o facilitadores de nuevas innovaciones, intermediarios, co-productores ó beneficiarios. Sus acciones transfieren información sobre nuevas posibilidades y oportunidades de productos, procesos, servicios, formas de comercialización y organizacionales que mejor abordan los temas sociales.

La visión científica ubica el futuro de la innovación social de las empresas en el desarrollo de productos y servicios de valor e impacto social, más que en las políticas de Responsabilidad Social Corporativa, que obedecen a razones empresariales muy diversas y cambiantes. Sin embargo, las empresas y los emprendedores tienen cultura de innovación, el conocimiento, los recursos y los medios para desarrollar nuevos productos y necesidades, pero carecen, muchas veces, del conocimiento que pueden aportar procesos de innovación social abierta y participativa para adaptar los productos y servicios a las necesidades y capacidades reales de los ciudadanos.

Al comprender la necesidad a la que responden los procesos innovadores sociales y, sobre todo, ante la necesidad de crear un claro marco institucional y del apoyo, las entidades gobernantes (tanto nacionales y regionales, como supranacionales) acogen el término y empiezan a moldearlo en función de sus competencias y objetivos políticos. Entre los de mayor interés, se puede destacar la Comisión Europea, OCDE y, como un ejemplo evocador, Gobierno Vasco.

La Comisión Europea (CE 2010) recoge que la innovación social se refiere a la forma de “utilizar el ingenio de instituciones benéficas, asociaciones y emprendedores sociales para encontrar una nueva manera de abordar las necesidades sociales que no han sido resueltas adecuadamente por el mercado o el sector público”.

El enfoque de la Unión por la Innovación define innovación social como un fin a conseguir: “La Innovación Social consiste en encontrar nuevas formas de satisfacer las necesidades sociales que no están adecuadamente cubiertas por el mercado o el sector público o de producir los cambios de comportamiento necesarios para resolver los grandes retos de la sociedad. Capacitando a los ciudadanos y generando nuevas relaciones sociales y nuevos modelos de colaboración. Son, por tanto, al mismo tiempo innovadoras por sí mismas y útiles para capacitar a la sociedad a innovar”.

Captura de pantalla 2016-02-05 a las 11.57.05Con este enfoque, se pone claramente de manifiesto la existencia de necesidades sociales no cubiertas, ni por el mercado, ni por el sector público, por lo que es necesario que aparezcan nuevos modelos y estructuras enfocadas a dar respuesta a dichas necesidades. Por otro lado, también se destaca la necesidad de que aparezcan nuevas formas de relaciones sociales basadas en la colaboración y emanadas de la ciudadanía.

La Unión Europea ha puesto énfasis en diseñar programas públicos para hacer frente a la crisis económica bajo el concepto de “innovación social”.

Estas iniciativas europeas también buscan avivar procesos llevados a cabo por emprendedores sociales, el tercer sector, comunidades locales, así como prácticas cooperativas desarrolladas por la propia ciudadanía.

En el caso de instituciones españolas, la definición de la Comisión Europea parece ser la que mayor aceptación ha tenido y de ahí que organismos, como gobiernos autonómicos y administración local, sigan sus enfoques.

A nivel nacional, la Estrategia Estatal de Innovación (e2i) constituye el marco de actuación de la política del Gobierno en materia de innovación, que busca contribuir al cambio de modelo productivo a través del fomento y la creación de estructuras que faciliten el mejor aprovechamiento del conocimiento científico y del desarrollo tecnológico por el sector productivo nacional.  Si bien concibe una aproximación amplia, la Innovación Social suele dejar sin profundizar.

La conceptualización de la Innovación y del Emprendedor Social gestada desde la OCDE donde el emprendedor social se centra en la atención de los problemas sociales. Sus acciones están dirigidas a mejorar las condiciones de vida de las personas.

Captura de pantalla 2016-02-05 a las 11.58.44El emprendedor social se erige como uno de los agentes fundamentales en la creación y difusión colectiva. Su cercanía con los problemas (retos) sociales facilita (y acelera) la mejor identificación de las necesidades sociales (o de colectivos concretos) y permite ofrecer nuevas soluciones que mejoren la calidad de vida de los individuos y las comunidades.

Según la OCDE los emprendedores sociales: (1) pueden ser individuos o colectivos, (2) combinan valores sociales y económicos, (3) pueden ser actores del sector público, privado o social, (4) pueden conllevar impactos incrementales o radicales, y (5) respecto al alcance, pueden responder a necesidades sociales de ámbitos locales o globales.  Estos rasgos reflejan que el objetivo perseguido por los emprendedores sociales no es otro que crear valor social, por lo tanto, ante el agravamiento de los problemas sociales en nuestro país, la cooperación entre los diversos agentes (público, privados, tercer sector o ciudadanos en general), resulta necesaria con el fin de crear sinergias y facilitar/estimular la innovación social.

Según la OCDE, para establecer una vinculación entre este concepto y la innovación social se puede recurrir a una metáfora sencilla: el emprendimiento social es un vehículo que hace posible la innovación social.

Otra conceptualización de la innovación social que se debe tener en cuenta para nuestro estudio, y para el marco territorial, es la de Innobasque. Aun salvando las diferencias y distancias, el enfoque vasco hacia la innovación social es de lo más completo y se ha llevado a

nivel de una población (aunque, en muchos aspectos, muy diferente) parecida a la provincia de Málaga (población, distribución, nodos de transporte y turismo).

En palabras de Innobasque: “La innovación es el eje central del modelo de competitividad en Euskadi para los próximos años. Se pretende construir una sociedad innovadora en todos los ámbitos, en la que los ciudadanos vivan los valores asociados a la innovación y adopten nuevos comportamientos y actitudes. El objetivo del Área de innovación social es transcendental y ambicioso. Trata de profundizar en la tarea emprendida para construir una sociedad innovadora en todos los ámbitos, en la que todas las personas vivan los valores asociados a la innovación. Para ello es necesario sensibilizar y mentalizar a toda la sociedad, sobre la relevancia de la innovación para la mejora de la calidad de vida de la ciudadanía.”

La Estrategia Vasca de la Innovación Social establece una definición clara de la Innovación Social: “consiste en, encontrar nuevas formas de satisfacer las necesidades sociales que no están adecuadamente cubiertas por el mercado o el sector público, o de producir los cambios de comportamiento necesarios para resolver los grandes retos de la sociedad”.

Esta definición se erige de lo más realista en el momento actual ya que, en su base, tiene los retos (diferentes y diferenciadores de cada territorio) y no grandes objetivos generalistas. Al incluir la variable “cambios de comportamiento” refleja un factor clave de las economías locales.

Aunque parece que todos saben de qué hablan cuando citan Innovación Social, son los pequeños matices entre las definiciones existentes los que hacen dudar sobre la comprensión y difusión de este fenómeno.

Lo primero a destacar es que, en diferentes publicaciones y desde los organismos públicos, se invita a diferenciar el concepto de Innovación Social del concepto de Emprendimiento Social y Economía Social. Conceptos que en algunos casos son utilizados erróneamente creando confusiones y una ambigüedad de políticas públicas de apoyo.

Por otro lado, se debe resaltar la falta del consenso, que refleja la realidad de diferentes territorios y sistemas socio-económicos que en algunos casos no establecen de manera similar marcos del ámbito social.

Una definición exacta de la Innovación Social ha de tener en cuenta siguientes premisas:

Que sea novedosa. No tiene porque ser una creación nueva, las innovaciones más destacadas surgen de productos o procesos ya existentes. Pero es imprescindible que el innovador introduzca cambios significativos, de tal forma que sus potenciales beneficiarios o usuarios asuman el producto o proceso como algo totalmente nuevo. Lo más importante de la innovación es la originalidad de su planteamiento.

Que traiga consigo mejoras. Una innovación debe ser más eficaz que el resto de las alternativas existentes, en cuanto a la solución de problemas o la satisfacción de las necesidades que aborda. Esta condición permite diferenciar una innovación de otros productos o procesos que, si bien cumplen sus objetivos iniciales, van presentando serias limitaciones en el tiempo para resolver los problemas que motivaron su implementación.

Que sea sostenible. Es fundamental que el producto o proceso innovador esté plenamente consolidado, es decir, que haya superado las etapas de prueba y ajuste. Debe tener un cierto grado de autonomía financiera y técnica que le permita mantenerse vigente en el tiempo.

Que sea adoptado por otros. Los productos o procesos innovadores deben ser difundidos con el objetivo de promover su utilización por los potenciales usuarios o beneficiarios. Esto supone que las personas, al tener conocimiento de su existencia, adopten la innovación debido a su eficacia y ventajas comparativas.

Que genere algún tipo de valor. Una innovación debe traer consigo una serie de externalidades positivas que marquen una importante diferencia con otros productos o procesos utilizados previamente. El principio básico que guía esta condición es que los usuarios o beneficiarios obtengan más de lo que esperan.

Que la orientación del producto o proceso innovador sea social. Centra su objetivo en los problemas que afectan al bienestar de las personas y en la satisfacción de sus principales necesidades. El punto de inflexión promovido por la innovación está vinculado con su impacto social y con la transformación de las relaciones humanas. De ahí que el concepto de cambio social sea capital para entender la relevancia de la innovación, más allá de sus efectos positivos sobre un hecho concreto.

En base a las estrategias de  Innobasque para completar la definición o el concepto de la Innovación Social, se deben destacar los aspectos clave que abarca, más allá de la delimitación conceptual:

Son procesos colaborativos de participación de personas, tienen el objetivo de mejorar y/o transformar problemas sociales, a través de la co-creación de soluciones, desde y para el territorio la aportación de propuestas frecuentemente con visión de transversalidad, a tecnología es transversal y rol relevante. No experimentadas anteriormente y que obtienen una aceptación ciudadana

Recordemos también que el término emprendimiento social se utiliza para describir los comportamientos y actitudes de las y los individuos involucrados en la creación de nuevas empresas con fines sociales, incluyendo la disposición a asumir riesgos y encontrar maneras creativas de utilizar los activos infrautilizados dentro y fuera de las organizaciones, con o sin ánimo de lucro. En este punto tampoco hay un consenso claro, ya que muchas de las organizaciones forjan, en base a sus experiencias y trayectoria de sus proyectos, definiciones muy laxas o muy integradoras de lo que son los emprendedores sociales.

Por ejemplo, según ASHOKA, una de las emblemáticas organizaciones que impulsa el emprendimiento social desde los años 80’s, un emprendedor social es una persona que busca resolver los problemas sociales más apremiantes, de la manera más innovadora y con un enfoque de alto impacto sistémico.  Esta conceptualización exige que las ideas de negocio de los emprendedores sociales fuesen novedosas, innovadoras, de impacto sobre el sistema y centradas en los problemas más acuciantes.

Innovación Social

¿Qué? La innovación social consiste en encontrar nuevas formas de satisfacer las necesidades sociales que no están adecuadamente cubiertas por el mercado o el sector público, o de producir los cambios de comportamiento necesarios para resolver los grandes retos de la sociedad.

¿Cómo? A través de la capacitación a la ciudadanía y la generación de nuevas relaciones sociales y modelos de colaboración. Al mismo tiempo que parte de la ciudadanía participa de los procesos de innovación, se convierte en agentes tractores del resto que no está participando.

¿Quién? Promotores de las actividades emprendedoras e innovadoras dentro de organizaciones sin fines de lucro, entidades cívicas, y empresas o negocios cuyos objetivos son tanto de beneficios sociales como económicos.

«La innovación social son nuevas ideas (productos, servicios y modelos) que satisfacen las necesidades sociales con mayor eficacia que las alternativas y que a su vez crean nuevas relaciones sociales o colaboraciones. La innovación social responde demandas sociales que no están siendo adecuadamente satisfechas por el mercado o el Estado»

Geoff Mulgan (The Open Book Of Social Innovation)

La más reciente crisis económica ha puesto de manifiesto que los retos que enfrentan las economías actualmente resultan ser cada vez más de índole social. La creencia, hasta ahora, en que el crecimiento económico basado en el conocimiento y la innovación era capaz de responder a las demandas sociales, ha sido puesta en entredicho, hecho que se ha amplificado aún más durante el período de crisis, elevando la necesidad de avanzar hacia una postura común de desarrollo capaz de establecer una relación directa entre las dimensiones económica y social.

Captura de pantalla 2016-02-05 a las 12.20.36Debemos destacar también la utilidad de la innovación social que viene dada por su carácter praxeológico, de vocación a la acción. La innovación social es útil como elemento transformador que puede ayudar a superar las fases de estancamiento y de crisis económica. La innovación social es generadora de desarrollo económico, encontrando nuevas actividades al servicio de las necesidades sociales y con ello genera empleo. No olvidemos, pues que la innovación social es la respuesta a las demandas sociales que afectan el tradicional proceso de interacciones sociales. Pero para llevar a su materialización en un territorio concreto es necesario establecer cuáles son los retos y oportunidades.

Si se asume que la Innovación Social es un nuevo enfoque global sobre innovación, bienestar social, crecimiento inteligente y sostenible de los territorios en los que avanza progresivamente, se tienen que buscar los retos y las oportunidades en dos posibles grupos de factores: en las ineficiencias del sistema y en nuevas fuentes-ámbitos.

Desde el punto de vista de la detección de las oportunidades, podemos considerar, siguiendo las metodologías de la Comisión Europea, tres diferentes enfoques:

La Demanda Social: son innovaciones que responden a necesidades que tradicionalmente no han sido tratadas por el sector empresarial, por el mercado o por las instituciones.

Los Retos Sociales: innovaciones dirigidas al cambio de las sociedades en su conjunto, integrando elementos sociales, económicos o medioambientales.

El enfoque de Cambio Sistémico: es el más ambicioso y trata de integrar los dos anteriores. En este campo se trata innovar la sociedad modificando el sistema de relaciones entre las instituciones y los actores.

Esto implica que en cada uno de los enfoques se deben emplear diferentes métodos para establecer los ámbitos de oportunidades y, también, que el impacto real será diferente en función de la exactitud del estudio o propuesta.  Como ejemplo, se pueden destacar las diferentes aportaciones al estado de arte de cuáles son y cómo generar retos y oportunidades. Estudiando los retos globales de las economías Europas, junto a las estadísticas de los países, se pueden extraer, en primer lugar, retos convergentes a la innovación social.

Retos globales de las economías europeas

Transformar los avances tecnológicos en productos comerciables y en crecimiento económico

Impulsar un desarrollo urbano más inteligente, sostenible e inclusivo, y con bajas emisiones de carbono

Fomentar unas sociedades seguras en el contexto de la creciente interdependencia global y la transición hacia sociedades digitales

Desarrollar e implementar enfoques innovadores que permitan gestionar de manera sostenible la presión creciente sobre los recursos hídricos

Aumentar la competitividad de las empresas europeas en el mercado mundial y contribuir al desarrollo de una producción más sostenible y respetuosa con el medio ambiente.

Garantizar un sistema alimentario global, sostenible y adaptado al cambio climático, que reconozca los límites del planeta y que proteja el entorno natural y la salud humana.

Mejorar la calidad de vida de los ciudadanos y mantener la sostenibilidad económica de los sistemas de atención sanitaria.

Realizar la transición hacia una economía verde, hipocarbónica, de baja intensidad energética y resiliente al cambio climático.

Estos retos globales vinculados a la innovación social serían por ejemplo: Accesibilidad, Sostenibilidad, Bienestar y Calidad de Vida de los Ciudadanos, Eficiencia Energética etc.

Por otra parte, analizando la realidad de las economías europeas del año 2015, estrategia 2020, se puede deducir el planteamiento de otros retos como: Inclusión Social, Acceso a Mercado de Trabajo, Capacitación de Colectivos en riesgo de Exclusión o Implantación con fines sociales de las Tecnologías de Información y Comunicación.

Los principales objetivos de la UE para el 2020:

El 75 % de la población de entre 20 y 64 años debería estar empleada.

El 3 % del PIB de la UE debería ser invertido en I+D.

Debería alcanzarse el objetivo «20/20/20» en materia de clima y energía (incluido un incremento al 30 % de la reducción de emisiones si se dan las condiciones para ello).

El porcentaje de abandono escolar debería ser inferior al 10 % y al menos el 40 % de la generación más joven debería tener estudios superiores completos.

El riesgo de pobreza debería amenazar a 20 millones de personas menos.

En este momento nos encontramos en un campo bastante genérico y poco delimitado, con grandes áreas transversales definidas como los ámbitos susceptibles de la Innovación Social.  Las diferentes entidades han forjado sus propios listados de estos ámbitos, dejándolos demasiado laxos o demasiado amplios para poder abarcarlo con líneas claras de oportunidades de innovación.

Ámbitos de oportunidades para la Innovación y Emprendimiento Social

Según Estrategia Europea 2020:

  • La inclusión social
  • Migración
  • La regeneración urbana
  • La economía social
  • Microfinanzas
  • Salud y envejecimiento
  • Incubación
  • La innovación en el puesto de trabajo
  • Las estrategias regionales
  • Según Horizonte2020:
  • Salud, cambio demográfico y bienestar
  • Seguridad alimentaria, agricultura y silvicultura sostenibles, investigación marina, marítima y de aguas interiores y bioeconomía
  • Energía segura, limpia y eficiente
  • Transporte inteligente, ecológico e integrado
  • Acción por el clima, medio ambiente, eficiencia de los recursos y materias primas
  • Europa en un mundo cambiante: Sociedades inclusivas, innovadoras y reflexivas
  • Sociedades seguras: proteger la libertad y la seguridad de Europa y sus ciudadanos.

Según Innobasque:

  • Gobernanza y Seguridad
  • Servicios para la Inclusión Social
  • Educación  y Empleo
  • Envejecimiento y Salud
  • Responsabilidad Social Empresarial
  • Ocio y servicios de tiempo libre
  • Medio ambiente y políticas urbanas
  • Accesibilidad vía TIC

Según UpSocial:

  • Colectivos vulnerables
  • Desarrollo Económico
  • Discapacidad
  • Economía Colaborativa
  • Educación
  • Empleo
  • Inclusión Social
  • Infancia y Juventud
  • Mujeres
  • Participación Ciudadana
  • Salud
  • Tecnología
  • Tercera Edad
  • Vivienda